Artículo - Para vender bien, antes has de aprender a amar
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Tener una buena actitud ante los retos y ante las dificultades es esencial para poder superarlas






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Para vender bien, antes has de aprender a amar.

La primera vez que vendí algo en un sentido comercial, fue hace unos 13 años en el rastro de Santa Cruz. Lo hacía sin ningún tipo de remuneración, sólo porque me gustaba, disfrutando realmente de la compañía de unos amigos a los que pretendía ayudar en su negocio. Funcionó muy bien.
En aquel momento comprendí, que para mi la venta sólo era un derivado casi involuntario de algo que me gustaba mucho más que era, el trato con personas.

Hay muchas cosas que se aprenden por el camino y en dicho camino muchos cruces sin señales. Cruces donde debes seguir avanzando y tomar decisiones difíciles sobre qué hacer. A veces es la presión la que te impulsa a seguir en la dirección que se considera correcta. ¿Pero cómo sabrás si has elegido bien? Hay tantos resultados para cada una de tus acciones... Uno se crea sus propios sueños y luego, si tienes suerte, puedes creer que los has alcanzado, pero son sólo en realidad, una verdad para ti mismo.

Lo cierto, es que uno cree saber qué es lo que le conviene, pero casi siempre está equivocado de alguna forma. Esto aunque parezca en principio un infortunio, es en realidad una oportunidad que nos permite reflexionar sobre quiénes somos, sobre qué hacemos con el tiempo que tenemos.
Nos ofrece la capacidad, a cada instante, de tomar decisiones para cambiar nuestra situación.
En definitiva, no tener miedo a cometer errores, aceptar que uno se equivoca continuamente y sobretodo, hacer de ello una oportunidad, es una clave para alcanzar el éxito en cualquiera de tus objetivos.

Podemos aprender a crear un buen negocio, a vender nuestros productos, a negociar en el sentido más amplio de la palabra, pero si hay algo que nos enseña la historia y que he comprobado desde mi propia experiencia profesional, es debes antes debes aprender a amar. Sí, amar, en el sentido más amplio de la palabra.
Para poder amar, es necesario perder el miedo, aprender a guardar más silencio, a disfrutar de éste, a respetar, a escuchar y observar, a impulsar, a compartir, a construir, a motivar a los que nos rodean y a decidir no sufrir por cosas intrascendentes.

Esto me recuerda inevitablemente que ayer vi un cortometraje titulado "Las esperas" que me gustó mucho y creo que merece ser compartido y que transmite parte de lo que escribo.



Estamos hechos de materia blanda, somos seres finitos, ocupamos un espacio determinado. Lo lógico sería aprender a apreciar lo que somos, a cuidar de las cosas básicas que realmente nos hacen felices, desarrollando con el tiempo una actitud que te ayudará en todo lo que hagas.
Esta actitud no te la da el propio trabajo, ni proviene de los bienes materiales que te rodean, ni siquiera te la transmiten los demás, sino que reside esencialmente en ti mismo.

Cada acción que hagas, cada paso que des, cada palabra que pronuncies, va a estar rociada del éxito que tú le diste cuando la concebiste con esta filosofía. Todas tus acciones desde tu ritmo cardíaco hasta tu mirada, van a estar encaminadas a que los demás sientan lo mismo que tú sientes y todos tus productos estarán bajo este "encantamiento".



   

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